La deportista cordobesa, subcampeona olímpica en gimnasia rítmica por conjuntos en Río de Janeiro 2026, fue una de las ponentes de Estímulo Valencia 2023
La segunda edición del ciclo de charlas creativas Estímulo Valencia, celebrado en noviembre de 2023, contó con la presencia de la subcampeona olímpica y multimedallista en campeonatos del Mundo, de Europa o Copas del Mundo en gimnasia rítmica en conjuntos Lourdes Mohedano. La deportista cordobesa fue una de las integrantes del panel de ponentes y reflexionó respecto a su recorrido, puso en valor la creatividad como concepto integrado en su disciplina, como también luego como modelo, presentadora, conferenciante o actriz, y expuso y recorrido. Estímulo Valencia es un evento, organizado por Ego Crea, donde profesionales de diversos ámbitos reflexionaron sobre cómo la creatividad ha formado y forma parte de su éxito.
“La creatividad es algo que tenemos dentro y depende del momento vital en el que estamos. Se puede seguir desarrollando o apartarla como un pasatiempo. He venido a contar mi historia ya aprender”, expuso en su presentación. En la línea del concepto del certamen, puso en valor que la creatividad “está en mucho de lo que envuelve a la gimnasia. Lo está en la propia deportista, en buscar cómo mostrar esa expresividad, en cómo moverse, en cómo mejorar. Lo está en las coreografías, en la música, en los bailes, en el trabajo diario para hacerlo siempre atractivo porque haces muchísimas repeticiones para buscar la perfección”:
Tenía tres años cuando, por prescripción médica, comenzó con el ballet. Y dos años después buscó más dinamismo en la gimnasia rítmica, la natación y el atletismo en su colegio: «Haciendo gimnasia me sentía bien. Disfrutaba y me evadía. Me sucedía de pequeña y lo sigo sintiendo. Entonces, en los comienzos, no tenía la idea de poder entrar en la selección o ir a unos juegos; disfrutaba mucho». Lourdes quedó enganchada por la gimnasia rítmica y cuando hubo de decidir entre las otras disciplinas que practicaba, pues la exigencia del recorrido se incrementaba, no tuvo duda. Pasó de su colegio al Club Navial, compitiendo en Córdoba, y le captaron luego en el Club Liceo-Córdoba, saltando al escenario autonómico y nacional. «Con ocho años ya me seleccionaron para el Centro de Alto Rendimiento de Marbella. Era zurda y, si quería poder alcanzar la selección, debía de cambiar de pierna. Y trabajé en ello. Me costó, pero lo logré», recuerda la cordobesa.

La proyección de Mohedano fue una evidencia y el seguimiento de la selección española se concretó con la propuesta para incorporarse con el equipo junior. Fue a los trece años y aquello suponía dejar su casa y marcharse a Madrid. Lourdes no lo dudó: «A mis padres les costó más, pero ellos siempre me han apoyado en todo. En ocasiones me recuerdan cuando dejé la gimnasia. Todavía era muy niña, pero me saturé. Y lo dejé. Les dije que lo dejaba y pasé un día llorando. Veinticuatro horas después les dije: ‘Necesito la gimnasia para vivir’».
Y como suele decirse la vida da muchas vueltas. De aquellas extrañas horas a que tiempo después de incorporase a la selección y lo que viniera desde entonces fueran éxitos incontestables con su ‘equipaso’ —como se conoce al conjunto de gimnasia rítmica—. Siempre ha sido Lourdes de ir paso a paso. Al llegar a Madrid el primero objetivo fue el Europeo junior. A los 16 años ascendió al senior. Aquello era a un año de los Juegos de Londres, en los que compitió ya con 17 años y muchos sueños. Un cuarto puesto y diploma olímpico que bien podría haber sido metal. No pararon los éxitos en modo de medallas en Mundiales, Europeos, Copas de Europa. Brillantísimo el ‘equipaso’ hasta llegar a Río y allí llegó la plata.

“Parecía que competíamos en casa, el publico se volcó, nos dio el calor necesario para salir al tapiz. Para los dos ejercicios preparamos una samba con esa música brasileña y otro que fue con flamenco, con nuestra música española. Algo que nos caracterizaba es que teníamos fuerza y expresión. Tenemos esa garra española, esa fuerza no la tenían otros países, cada uno tiene su parte buena en la que destaca. La nuestra era la expresión, la fuerza. El tapiz era mi zona de confort. Pisaba con fuerza, segura, firme, sabiendo que lo puedo hacer y lo voy a hacer. Hay que cambiar la mentalidad, pensar en positivo, se puede hacer”, relató respecto a Río en suma sobre la trayectoria personal y del ‘equipaso’ en conjunto.
Finalizada la etapa deportiva, siempre ligada a la gimnasia como entrenadora y jueza, también abrió nuevos caminos como las artes escénicas para dar forma a una trayectoria como actriz, y perfiles como presentadora, conferenciante y modelo: “Todo lo que he sentido en la gimnasia, tras una etapa de transición, entiendes que la vida tiene etapas y después de cerrar un ciclo hay que pasar por esa transición y no es sencillo. Cuando además en la anterior etapa ha ido tan bien y te has retirado arriba, pues hay momentos de duda o de sentirte algo perdida. Valoras todas las opciones. Valoré lo que me movía, lo que me generaba pasión, lo que me impulsaba, y me formé y busqué adquirir conocimientos. La gimnasia rítmica tiene un componente altísimo de interpretar, con el cuerpo y cara, así me formé como actriz, porque me interesa ser capaz de convertirme en varias personas, de sentir otros perfiles, de ponerse en la piel de otros caracteres. En suma, me formé como actriz y también para presentar galas de eventos, conferencias y a ponerme delante de cien gimnastas en clínica para entrenar a las gimnastas, porque eso siempre lo voy a ser”.





